Luego de recorrer distintos lugares por motivos personales, bares, clubes, locales, natatorios, me di cuenta que había una barrera que no permitía que los negocios crezcan, que la gente entre y consuma.


La primer barrera y acción de rebote fue darnos con la persona equivocada en la mesa de entrada, atencion al público o la puerta del lugar. Muchas veces los dueños o dirigentes de un lugar, ponen en estos espacios, importantes si los hay, a personas mayores, con algunas mañas o gente que no le encuentran una función dentro de los esquemas de un negocio. Un gran error, más allá de la falta de preparación o información, estas personas son las primeras que toman contacto con los futuros clientes, y al estar desinformadas o con esos sinsabores que deja el paso de los años, generan una desinformación al nuevo interesado en consumir los servicios del lugar o de hacer una compra.
La gente se va con una versión distorsionada de la realidad o del espíritu de la marca o empresa, algo que puede generar un amplio rechazo a la hora de definir o elegir una compra.
Estos espacios deberían poner justamente a personas que sean llamativas, informadas, que reflejen la imagen que la empresa trata de transmitir. Son la voz oficial de la empresa, y por lo tanto pueden ser el hincapié para que se concrete una tan buscada venta, sobre todo en los momentos que se viven hoy en algunos lugares de América Latina, donde se está transitando una crisis económica marcada.

Mauricio Giobellina – Consultor Comunicación y MKT Digital

 

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